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"Kate
Moony: trabajando en equipo para elaborar nuestros propios
materiales"

5.
Experiencias en el aula.
Después de tantos preparativos,
llegaba el momento de ver cómo sería recibida nuestra
mascota. No hubo que esperar mucho. Cuando alguien llamó a
la puerta de la clase y nos dijo que teníamos una visita.
fue amor a primera vista. ¿Quién podría resistirse a
una vaquita así? Y eso que llegó sin sus manchas de colores,
que fuimos poniéndole después, poco a poco. En fin,
que allí estaban el grupo de niños y niñas de 5 años,
saludándola, tocándola, haciéndole preguntas, queriendo
saber todo sobre ella, incluso cantándole (sólo saben
preguntar "Cómo te llamas" con una canción).
La profesora intentaba contestar a sus
preguntas poniendo una voz un poco más ronca. Supieron que
Kate Moony era una vaca alegre, que le gustaba cantar y
jugar y que quería recuperar los colores que le faltaban.
Así empezó el juego de adivinar los colores de Kate. Cada
vez que alguien decía uno de ellos, Kate Moony se ponía muy
contenta y sacábamos una mancha del color para que los niños
y niñas se la pusieran. Cuando recuperó sus colores,
la clase estaba completamente entusiasmada y no había duda
ya de que cada niño y niña querían tener su propia Kate.
Mientras coloreaban una Kate Moony en cartulina y tamaño
folio, se les contó que Kate Moony tenía una amiga,
muuuuy amiga, "Bella the umbrella", que era también de
colores y le gustaba mucho la lluvia. También se les
dijo que otro día ella misma nos contaría cómo la conoció y
vendría a visitarnos. Pero eso. ya es otra historia.
También Kate Moony y su amiga Bella
the umbrella llegaron a la escuela rural para trabajar en un
aula unitaria con un grupo de niños y niñas de 3, 4 y 5
años. Esta vez vino de la mano de Teddy, fue él quien
nos presentó a sus amigas recién llegadas al pueblo desde
Gran Bretaña. Con su presentación, Kate ayudó con sus
manchas a dar a conocer los colores a los más peques del
grupo y al resto a repasarlos. Al principio teníamos en
clase una Kate Moony pequeña, con la que practicábamos los
colores, pero después de un tiempo trabajando con ella, un
niño de 4 sugirió hacer una Kate grande, de su mismo tamaño,
ya que no teníamos un peluche. Pronto nos pusimos
manos a la obra y todo el grupo pintamos, recortamos y
conseguimos una gran Kate que ocupaba un lugar importante en
la clase y a la que cada temporada cambiábamos de ropa. El
grupo cuidaba mucho de ella y a pesar de estar en el rincón
de juegos se tenía mucho cuidado con ella. ¡Incluso
sobrevivió!
Lo siguiente fue encandilarnos con su
cuento, que en una primera fase tenía que contar la
profesora imitando la voz de Kate y Bella. Se trabajó en
distintos formatos: empezamos con las láminas coloreadas sin
texto, pasamos a ver los dibujos en el ordenador mientras se
contaba el cuento y, al final, los de cinco años eran
capaces de ir contándolo, al igual que algunos de cuatro
años. En la clase de tres años llegaron a conocer algunas
palabras. ¡La magia de los multiniveles! Por supuesto, ellos
crearon su propio cuento de Kate y Bella porque, a estas
alturas de la historia, incluso los padres y madres
preguntaban por ellas.
Kate también nos enseñaba un montón de
cosas. Cada niño tenía una vaca plastificada a la que
vestíamos con sus ropas y escondía cartas con el vocabulario
nuevo que nos presentaba o el que repasábamos. Kate Moony
nos ayudaba también con las rutinas. Cada día poníamos
la fecha, día de la semana, mes, estación del año, tiempo
atmosférico, etc. Una de las ventajas de tener a la
"teacher" cerca en esta escuela rural, era que en cualquier
momento de la mañana podía pasar por el aula de infantil y
aprovechábamos a poner la fecha en inglés con Kate.
Lo mejor, y por contar una anécdota,
fue el día que escuchamos la voz de Kate. Ya habíamos
trabajado la canción de las estaciones en clase y todos la
conocían. Cuando por fin conseguimos grabarla en el grupo de
trabajo, llevamos al aula la canción y es imposible
describir las caras de los niños y niñas cuando oyeron
cantar a Kate. ¡Ahora sí que ya estaba el grupo completo!
Kate Moony ya formaba parte de nuestro grupo de trabajo,
pero ahora también lo era de nuestras clases, de manera que
el trabajo que íbamos realizando en cada reunión tomaba
sistemáticamente cuerpo en las aulas. |